miércoles, 14 de junio de 2017

Árbol de la Vida

Dios puso en el jardín del Edén (de la Vida) dos árboles (Génesis 2:9)

1. Árbol de la Vida.
2. Árbol del conocimiento

y dijo: “Si comes los frutos del árbol de la vida, vivirás, si comes los frutos del árbol del conocimiento (antes que sean bendecidos por Mí), la muerte vendrá sobre ti y morirás.

El hombre tomó la decisión no obediente y problema se desarrolló de la siguiente manera:
  • El hombre tiene libre albedrío.
  • El hombre es tentado por los deseos ardientes (se manifiesta como serpiente.)
  • El hombre sucumbe a la tentación y come del árbol del conocimiento, antes que la madurez de la fe en su corazón haya bendecido a sus frutos.
En otras palabras:
  • El hombre busca al espíritu de Dios con la ayuda del entendimiento de su cerebro físico.
  • Intenta de buscar, investigar y profundizar al espíritu de la vida.
    La consecuencia de tales acciones es que sólo consigue alejarse de Dios más y más, en vez de acercarse.
Esto último es la muerte, es decir:

  • Lo espiritual en el hombre y todo el hombre se queda sin fuerzas.
  • Pierde el dominio sobre todas las cosas en el mundo natural
  • Está obligado a obtener su alimento material y espiritual con mucho esfuerzo que le hace sudar su rostro. Esto con la ayuda de su intelecto cerebral que es como una luz demasiada tenue.
Resultado
  • El hombre ya no cree en Dios, pues se ha alejando tanto.
  • Ya no creen en la vida del alma después de abandonar la carne.
  • Y los pocos que creen en Dios, lo consideran tan lejos de Él que es imposible de acercarse.
Pero Dios mismo ha venido a los hombres. Pero a los hombres les parece esto imposible (a pesar que a Dios nada le es imposible).

Esto es el resultado de haber preferido comer el fruto muerto del árbol del conocimiento en vez del fruto vivo y dador de vida del árbol de la vida.

Dios pregunta aun hoy:  

“Adán (o hombre), ¿dónde estás?”

Esa pregunta la hará Dios hasta el fin del mundo, mientras hayan hombres que prefieran comer del árbol de la vida.

El hombre que come del árbol del conocimiento
  • Pierde pronto a Dios
  • Pierde su vida interior
  • No sabe más quién es él, el porqué él está aquí y qué pasará con él.
  • El hombre sufre miedos y temores en su alma
  • Busca en su intelecto una respuesta que lo consuele ante la pregunta:
    “Hombre, ¿dónde estás?”
    La única respuesta que recibe es:
    “¡Estás en el juicio! ¡Este juicio es la muerte del alma! ¡Obtendrás tu pan con el sudor de tu rostro!”
¿Qué encuentra el alma en su cerebro?

Sólo imágenes del mundo que están lejos de lo que es el alma misma.

Si el alma no puede reconocer al espíritu de vida que proviene de Dios que está muy cercana a ella, ¿cuán menos podrá ella reconocer al espíritu que está lejos de ella en las imágenes del mundo si solo usa a su cerebro de su carne?

De toda esta tergiversación proviene el hecho que el alma se imagina a Dios siempre muy lejos e inalcanzable. El caso extremo es volverse un Epicurio o Cínico.

Mayormente son los sacerdotes de casi todas las religiones quienes se encuentran en este estado. Ni los reyes o gobernantes tienen un alma que pueda reconocer la Verdad. La mentira la consideran como verdad. Y si la verdad les causa malestar, la combaten o persiguen.

En este estado, para el alma ya no existe el pecado. Si el individuo tiene poder, entonces perseguirá al que ha encontrado la Verdad.

Todo esto es el resultado de haber comido del árbol del conocimiento.

Dice el Señor:


“Yo Mismo he venido al mundo para mostrarles el árbol del la vida y para que coman de su fruto y se sacien en ellos. Quien coma del árbol de la vida, alcanzará la verdadera vida del espíritu que proviene de Mí. Y ya no tendrá más ganas de comer del árbol de la muerte. El árbol de la vida dará mucho conocimiento en un instante que miles de años de investigación del intelecto. Si estás en el estado de la vida verdadera, podrás realizar señales en Mi Nombre que podrá servir de testimonio en caso de necesidad.”

gej09.83-84

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