viernes, 11 de agosto de 2017

Cómo atraes el espíritu para renacer

 Sólo cuando el alma, que está mezclada con la carne, por medio de una
adecuada abnegación se ha fortificado de tal manera que es capaz de
acoger al espíritu liberado y mantenerlo con ella, sólo entonces las
ataduras del espíritu pueden ser suprimidas.

10 De ahí resulta que únicamente mediante diversas tentaciones el
hombre puede volverse consciente de sus flaquezas y darse cuenta dónde
y cómo está todavía atado su espíritu.

11 Si luego el hombre renuncia precisamente a estos puntos con todo su
corazón, entonces suelta las ataduras del espíritu y en la misma
medida fortifica el alma.

12 Una vez fortificada el alma con todas las antiguas ataduras del
espíritu, este fluirá libremente en ella

13 y así alcanza toda la celestial plenipotencia del espíritu,
volviéndose eternamente uno con él

Fuente: infanciaJesus 199.9-13

Cómo obtener la fortaleza

Acto seguido Set se dirigió a Enoc y le dijo: «Oye, Enoc, a nuestro
padre Adán le ha entrado una gran flojera y necesita comer algo, pero
el voto le obliga a no comer nada durante todo el día. Dime, si es
posible, de qué manera el patriarca podría deshacerse de su flojera...

14 ¡Haz cuanto esté en tu mano! A pesar de que también a mí me ha
llegado la Vida, todavía siento en mi interior algo de flojera; y por
eso poco apoyo podré dar al patriarca.

15 Tú mismo, sin embargo, tienes fuerza en abundancia. Por eso, ¡aconséjalo!».

16 Entonces Enoc se dirigió directamente a Adán: «Padre, ¡no te dejes
vencer por la tentación! El Señor mismo te manda esta prueba para
tantear la fuerza de tu alianza.

17 Cuando aún no existías, el Señor sabía muy bien cómo darte la
existencia, y fuiste un hombre y espíritu libre, completamente a
semejanza de Él.

18 Ahora, desde hace mucho tiempo ya, eres un observador y receptor de
incontables derrames de su Amor, Misericordia y Gracia infinitos.
¿Cómo es posible que te dejes vencer de tal pusilanimidad hasta que
incluso tiembles por el polvo caduco de la carne, cuando la muerte
estructurada de esta te avisa que no ella -la envoltura de la vida
interior que está envejeciendo continuamente- sino el espíritu del
amor -que es la verdadera vida interior- es destinado para la Vida en
Dios?

19 ¡Deja que la carne se canse! Y si esta se debilita hasta en su
función de morada para la Vida, entonces tanto más pronto y más
fácilmente la Vida pasará en toda plenitud al alma, a través de la
cual podrá alimentar perfectamente cada fibra de la carne para el bien
de la Vida eterna venidera.

20 Porque entonces el espíritu absorberá la vida de la carne, con lo
que a la muerte ya no le quedará nada que estrangular, a no ser a sí
misma - a la misma carne huera.

21 Oh padre, ¡dentro de tu debilidad construye sobre la Fuerza de
Jehová! Así, tras tu fuerza recuperada, en el poder de la Vida lo
celebrarás con júbilo:

22 "Oh Señor, padre santo tan sumamente bueno... Yo no existía, pero
Tú me diste una existencia en la plenitud de la Vida animada surgida
de Ti. Te complaciste en probarme mediante diversas debilidades.
Mediante tu Gracia comprendí esta nueva prueba y dentro de mi
agotamiento te hice un sacrificio de amor infantil. ¡Me liberaste de
mi flojedad y ahora vivo una nueva vida sorprendentemente llena de
delicias, oh Jehová! ¡Tuya sea toda alabanza y gratitud! Amén".

Fuente: Gobd1.79

miércoles, 2 de agosto de 2017

Como me libré de mi ansiedad

Hasta los treinta años, viví en un estado de ansiedad casi continua,
salpicada con periodos de depresión suicida. Ahora lo siento como si
estuviera hablando de una vida pasada o de la vida de alguien
diferente.
Una noche, no mucho después de cumplir veintinueve años, me desperté
de madrugada con un sentimiento de absoluto terror. Había despertado
con ese sentimiento muchas veces antes, pero esta vez era más intenso
que nunca. El silencio de la noche, los contornos vagos de los muebles
en la habitación oscura, el ruido distante de un tren, todo parecía
tan ajeno, tan hostil y tan absolutamente sin sentido que creó en mí
un profundo aborrecimiento del mundo. Lo más odioso de todo, sin
embargo, era mi propia existencia. ¿Qué sentido tenía continuar
viviendo con esta carga de desdicha? ¿Por qué seguir con esta lucha
continua? Podía sentir un profundo anhelo de aniquilación, de
inexistencia, que se estaba volviendo mucho más fuerte que el deseo
instintivo de continuar viviendo.
"No puedo seguir viviendo conmigo mismo". Este era el pensamiento que
se repetía continuamente en mi mente. Entonces súbitamente me hice
consciente de cuán peculiar era este pensamiento. "¿Soy uno o dos? Si
no puedo vivir conmigo mismo, debe haber dos: el 'yo' y el 'mí mismo'
con el que 'yo' no puedo vivir". "Quizá", pensé, "sólo uno de los dos
es real".
Esta extraña revelación me aturdió tanto que mi mente se detuvo.
Estaba completamente consciente, pero no había más pensamientos.
Después me sentí arrastrado hacia lo que parecía un vórtice de
energía. Al principio era un movimiento lento y después se aceleró. Me
sobrecogió un intenso temor y mi cuerpo empezó a temblar. Oí las
palabras "no te resistas a nada" como si fueran pronunciadas dentro de
mi pecho. Sentía como si me arrastrara a un vacío. Sentía que el vacío
estaba dentro de mí en lugar de afuera. De repente, ya no sentí más
miedo y me dejé caer en aquel vacío. No recuerdo lo que pasó después.
Me despertó el canto de un pájaro en la ventana. Nunca había oído un
sonido así antes. Mis ojos aún estaban cerrados y vi la imagen de un
diamante precioso. Sí, si un diamante pudiera producir un sonido,
sería así. Abrí mis ojos. La primera luz del amanecer se filtraba por
las cortinas. Sin ningún pensamiento, sentía, sabía que hay mucho más
en la luz que aquello de lo que nos damos cuenta. Aquella suave
luminosidad filtrándose a través de las cortinas era el amor mismo.
Mis ojos se llenaron de lágrimas. Me levanté y caminé por la
habitación. La reconocía y sin embargo sabía que antes no la había
visto verdaderamente. Todo era fresco y prístino, como si acabara de
nacer. Tomé cosas, un lápiz, una botella vacía, maravillándome ante la
belleza y la vividez de todo.
Aquel día caminé por la ciudad en total asombro por el milagro de la
vida sobre la tierra, como si acabara de nacer a este mundo.
En los cinco meses siguientes viví en un profundo estado de paz y
embelesamiento ininterrumpidos.
Después esta condición disminuyó algo en intensidad o quizá me pareció
porque se volvió mi estado natural.
Podía funcionar todavía en el mundo, aunque me daba cuenta de que nada
de lo que hiciera podría añadir algo a lo que ya tenía.
Sabía, por supuesto, que algo profundamente significativo me había
ocurrido, pero no lo entendía en absoluto. Solamente varios años
después, luego de haber leído textos espirituales y de haber pasado
tiempo con maestros, me di cuenta de que lo que todo el mundo buscaba
ya me había ocurrido a mí. Comprendí que la intensa presión del
sufrimiento aquella noche debió haber forzado a mi consciencia a
retirarse de su identificación con aquel ser infeliz y profundamente
temeroso, identificación que es en últimas una ficción de la mente.
Esta retirada debió ser tan completa que este ser sufriente y falso se
derrumbó inmediatamente, como cuando se le quita el tapón a un juguete
inflable. Lo que quedó después fue mi verdadera naturaleza como el
eterno presente que Yo soy: la consciencia en su estado puro, anterior
a la identificación con la forma. Más tarde, aprendí también a entrar
en ese reino interior, ajeno al tiempo y a la muerte que había
percibido originalmente como un vacío y a permanecer completamente
consciente. Viví en estados de arrobamiento y santidad tan
indescriptibles que incluso la experiencia original que acabo de
describir palidece en comparación.
Llegó un momento en el que, por un tiempo, no quedó nada de mí en el
plano físico. No tenía relaciones, ni empleo, ni hogar, ni identidad
socialmente definida. Pasé casi dos años sentado en los bancos de los
parques en un estado de intenso gozo.
Pero incluso las experiencias más bellas vienen y se van. Más
fundamental, quizá, que cualquier experiencia, es la corriente
subterránea de paz que no me ha abandonado desde entonces. A veces es
muy fuerte, casi palpable, y los demás la pueden sentir también. En
otras ocasiones, está en alguna parte en el fondo, como una melodía
distante.
Después, la gente venía ocasionalmente a mí y me decía: "Quiero lo que
usted tiene. ¿Puede dármelo o mostrarme cómo lograrlo?" Y yo decía:
"Usted ya lo tiene. Sólo que no puede sentirlo porque su mente hace
demasiado ruido". Esta respuesta creció después hasta convertirse en
el libro que usted tiene en sus manos.
Sin darme cuenta, tenía una identidad externa de nuevo.
Autor: Eckhart Tolle

Por qué permite Dios el sufrimiento?

Yo ayudo en el momento oportuno a aquel que, bajo Mi permiso, sufre
todo tipo de sufrimientos y penurias. Yo permito, pues, que venga todo
tipo de maldad sobre quienes aún albergan una u otra chispa de vida
celestial en sus corazones. Porque esto puede ayudar a reducir la
soberbia en el corazón del hombre y hacer que la persona piense en
Dios, que crea en él y se vuelva más humilde. También puede hacer
reflexionar al hombre sobre el porqué Dios visita con tales males.
Puede ayudar al habito de la lectura de las escrituras y a tomar
conciencia de que su vida es injusta y egoísta y a decidir cambiar y
reparar todo daño hecho a los demás. La persona puede llegar al punto
de concluir que sólo el Todopoderoso puede ayudar cuando la fe va
creciendo poco a poco hasta la madurez espiritual.
(gej7.29)

martes, 1 de agosto de 2017

Oración matutina

¡Oh gran Dios! ¡Padre Santísimo! ¡Tú, que eres el Amor Eterno lleno de Misericordia y Gracia! Como un débil niño estiré ayer los miembros cansados sobre el lecho bendecido y descansé allí hasta en la mañana en Tu Gracia infinita y me levanté, lleno de la fuerza de Tu Indulgencia.

¿Quién es capaz de desentrañar el Tamaño de Tus infinitas Obras de Amor que haz hecho en nosotros, los hijos del hombre? ¡Oh, permite que yo pueda comprender de todas ellas tan solo la parte más pequeña!

¡Qué es el hombre, comparado a Ti, que Tú Te acuerdas de él? Oh, Tú, de Quien, ante Tu aliento más suave, las eternidades huyen como copos de nueve ante una tormenta poderosa! ¡Cuán infinitamente grande debe ser Tu Amor que el débil hombre puede subsistir delante de Ti — a pesar que es nada más que un ser completamente ingrato, en todo su supuesto amor y humildad, y que eternamente nunca puede, ni podrá medir cuán gran deudor es él delante de Ti!

¡Oh, Padre Santísimo, universos enteros de mundos apenas son gotas de rocío delante de Ti! Por eso, mira con Misericordia aquí abajo, desde Tu infinita Altura, infinito Poder e infinita Fortaleza, a mí, que soy un débil. Acepta con Misericordia mi amor imperfecto y fortaléceme también hoy en el Amor, cada vez más y más de acuerdo a Tu Misericordia. Amén.
gob1.49.11-17