martes, 12 de junio de 2018

Placer del mundo y eternidad - Un aviso de Amor para una hija joven.

10 de marzo de 1842

01. ¡Ante el mundo preserva fielmente en tu corazón el santuario del amor hacia Mí, tu Padre! No te dejes atrapar por el placer hacia las vanidades del mundo que, para el Espíritu, pronto pasarán como una ligera paja en el viento.

02. Porque el valor completamente nulo que es el mundo, solo lo verás recién y completamente en el espíritu. Por eso, ¡no permitas ser atraída por nada que sea del mundo, para que Yo te reciba pronto como  una hija muy amada de Mi Amor eterno de Padre y te ponga sobre Mi brazo y te presione en Mi pecho, en donde recién podrás gustar de todo lo que es Mi Amor paternal que es eterno, infinito y el único Amor verdadero!

03. ¡Oh tú, Mi novia prometida y Mi hija! Si fuera factible que Yo pudiera revelarme ante tus ojos débiles y tu vida débil, revelar cuán cerca estoy Yo ante ti y mostrar cuánto más grande es Mi Anhelo por ti que el deseo de verme que tú tienes por Mí, el gran anhelo de mostrarme Yo a ti que soy tu novio llenísimo de Amor y Padre - ¡tu corazón estallaría de amor y no podrías vivir ni por un minuto!

04. Mira y percibe por lo menos de estas Mis Palabras vivas y dirigidas a ti a través del escribano: Yo estoy más cerca a ti que lo que puedas imaginar, que por supuesto es ahora incomprensible para ti. ¡Y cree firmemente en esta Palabra que te revela que solo Yo soy únicamente accesible a través del Amor y la Humildad!

05. ¡Escucha, hijita! - ¡En verdadera Verdad, Yo te digo: si realmente creyeras en Mí y Me amaras en tu corazón y actuaras según la Palabra que te enseña este Amor verdadero, palabra maravillosa ante tus ojos que te es muy bien conocida, tanto la de los tiempos antiguos como la de los nuevos - entonces ya Me tendrías por completo, si bien no en forma visible ni audible físicamente para proteger tu bienestar, pero tanto más íntimamente en el corazón a través del santo silencio amoroso para tu bienestar eterno y cuidado permamente!

06. Oh hijita, ¡cree, cree que esto es así para que tengas la capacidad de amarme, a Mí que soy tu Padre santo, amarme como Yo te amo en estos momentos también, tanto como si, en todo Mi vasto infinito, fueras tú el único objeto de Mi Amor paternal eterno y más fiel!


07. Pero, mi amada hijita, ¡retírale al mundo tus sentidos y en especial tu corazón! Porque, créeme, Yo, como el Único creador de los mundos, soy el que mejor sabe: ¡El mundo entero es una cosa menos que nada, y no hay nada de valor en él! - Créeme: cualquier cosa que se presente ante tus ojos y que sea apetecible a tus ojos físicos, es tan solo una apariencia congelada, detenida o fijada; apariencia que ha sido determinada para que sirva de prueba al espíritu inmortal por el corto tiempo en el que la vida terrenal de un hombre está comprendido.

08. Y si, en términos espirituales, mil años apenas pueden ser considerados como un momento rapidísimo, ¿cuánto menos se puede considerar el tiempo que dura la corta vida de prueba de un solo ser humano? - ¡Por eso, mi amada hijita, cuán vano es, por lo tanto, estar apegada a las cosas nulas del mundo y  acumular las riquezas del mundo para una vida temporal frágil y perecedera que apenas dura un cuarto de segundo a cambio, por consecuencia, perder la vida eterna!

09. Yo te digo: Si algunos necios ricos y soberbios pudieran y quisieran comprender qué es lo que hay detrás de su dinero y los otros bienes, se asustarían tan intensamente en un instante que serían devorados en un punto por el gran miedo infinito - esto es algo que jamás podrá ni estará permitido que suceda por una razón más importante aun que no entenderías ahora.

10. ¡Pero tú reza por todos estos ricos en tesoros del mundo! Porque ellos, debido a su egoísmo y arrogancia, son los más difíciles de ayudar; por eso, en sentido espiritual, también son los seres más pobres en sentido espiritual. ¡Ellos difícilmente Me verán jamás en toda la eternidad ya que se han convertido ellos mismos en comida de Satanás y por lo tanto son devorados por él y tendrán morada eterna en el interior de su estómago!

11. ¡Pero ahora no hablaremos nada más al respecto! - Pero tú, mi amada hijita, cree en esta Palabra, sí, ¡cree firmemente que es verdad! - ¡Desprecia al mundo, vuélvete a Mí por completo y así pronto, sí, muy pronto, te convencerás, aun durante tu vida terrenal y muy claramente, que esto es así y que los que Me aman de verdad nunca probarán una muerte y ¡ciertamente tú tampoco!

12. ¡Pero solo mantente fiel a Mí, ya que Yo soy fiel a ti! - Este es el santo Deseo de tu eterno y santo Padre. Amén.


Fuente: dadi2.420310

jueves, 31 de mayo de 2018

Soy bondadoso, humilde y un ser humano.

Helena, muy conmovida, empieza a sollozar y dice:

«¡Oh, Jesús mío! ¿¡Cómo puedo ser digna de permanecer a tu lado!? ¡Eres Dios omnipotente, vivo, eterno y verdadero, Creador de los Cielos y la Tierra, y yo una cocinera ínfima, sucia y llena de impurezas y pecado! ¡Oh, oh, oh, no, no! ¡Esto realmente no es posible! —¡Oh, Señor! Ahora recién comprendo desde lo más profundo de mi ser que soy una pecadora muy despreciable y no soy nada digna de permanecer junto a Ti! Por ello, ¡déjame que vaya donde aquellas bailarinas porque me parezco más a ellas que aquí con tu eterna Santidad infinita!».

Digo Yo (Jesús):

«¡Oh, oh, mira, mira, todo lo que quieres! — Si tú me fueras desagradable, hace mucho tiempo que ya hubiera encontrado por allí algún lugarcito adecuado para ti. Pero como no Me eres desagradable, sino ahora muy, muy querida, prefiero mucho más que estés permanentemente a mi lado que en otro sitio.

— ¿Crees que Me siento superior debido a Mi Poder de Dios? ¡Oh, si crees eso, estarías en un gran error! ¡Mira, si Yo Me hubiera creido algo superior porque poseo necesariamente Mi Poder de Dios por la eternidad, con seguridad no me habría dejado crucificar ni nunca vuelto un hombre! ¡Pero como de todo eso no me creo superior y son de todo corazón manso, humilde y ahora soy un humano igual que todos vosotros, puedes atreverte el quedarte conmigo! ¡Te convencerás que no te morderé! Por eso, ¡quédate Conmigo aquí, y come y bebe con toda libertad de tu corazón! Yo te lo digo, nos entenderemos muy bien».

Con estas palabras, Helena ya no sabía qué hacer debido al puro Amor que invadió su corazón. Y, a través de este gran Amor hacia Mí, ella se volvió indescriptiblemente hermosa, tanto que Adán junto a ella hace un comentario y dice:

«Es una verdadera Eva antes de su caída; después sólo ha habido dos, en las alturas, parecidas a ésta: Yemelah y la sacerdotisa Purista. Es sorprendente cuánto nuestra hija más joven se parece a éstas dos. Oh ¡su espíritu es realmente maravilloso!».

Fuente:  Roberto Blum tomo 1, cap. 87, v. 3-4 (rb1.087.3-4)

La hija de Pedro

(Fragmento copto berolinense)
128 El primer día de la semana, el domingo se reunió mucha gente y llevaron a Pedro una gran multitud de enfermos para que los curara. Pero uno de entre los presentes tuvo el valor de decirle: —Pedro: ante nuestros ojos has hecho que muchos ciegos vean, muchos sordos oigan, que los lisiados anden, y has ayudado a los débiles otorgándoles fuerza. ¿Por qué motivo no has socorrido a tu hija, doncella, que se ha hecho una bella mujer y que ha creído en el nombre del Señor? 129 Uno de sus costados se halla totalmente paralizado y yace tendida en un rincón, impedida. Podemos ver a los que has curado, pero no te has cuidado de tu propia hija.
Mas Pedro sonrió y le dijo: —Hijo mío: Dios solamente sabe por qué razón su cuerpo está enfermo. Sábete, pues, que Él no es débil o impotente para otorgar este don a mi hija.
Mas para persuadirlo en su ánimo y para que los presentes se robustecieran en la fe, 130 miró a su hija y le dijo: —Levántate de ese lugar sin que nadie te ayude salvo Jesús sólo; camina ya sana, delante de todos éstos y ven hacia mí.
Ella se levantó y fue hacia él. La muchedumbre se alegró por lo que había ocurrido. Pedro les dijo: —Ahora vuestro corazón está convencido de que Dios no es impotente respecto a cualquier cosa que le pidamos.
Entonces se alegraron aun más y alabaron a Dios. Pedro dijo así a su hija: —131 Vuelve a tu sitio, siéntate y quede de nuevo contigo tu enfermedad, pues esto es útil para ti y para mí.
La joven se volvió, se sentó en su lugar y quedó como antes. Toda la muchedumbre se puso a llorar y suplicó a Pedro que la (volviera) a curar. Les dijo Pedro: —¡Por la vida del Señor, que esto es útil para ella y para mí!. Pues en el día en el que nació tuve una visión en la que Él me decía: «Pedro, hoy ha nacido para ti una gran 132 tentación. Tu hija causará daño a muchas almas si su cuerpo permanece sano». Mas yo pensaba que la visión se mofaba de mí. Cuando la muchacha tuvo diez años, muchos sufrueron escándalo por su causa. Un gran hacendado, Ptolomeo de nombre, que la había visto bañarse a la muchacha y a su madre, envió por ella con la intención de hacerla su esposa. Pero su madre no quiso. Ptolomeo insistió y no pudo esperar [...]
(Laguna de un folio; pp. 133-134)
135 [...] (los siervos) de Ptolomeo trajeron a la muchacha, la dejaron delante de la puerta de la casa y se fueron. Cuando caímos en cuenta, su madre y yo bajamos, descubrimos a la muchacha y que todo un costado de su cuerpo, desde los pies a la cabeza, se había quedado paralizado y enjuto. La recogimos y alabamos al Señor que había librado a su sierva de esa mancha, de la vergüenza y de [...]. Éste es el motivo por el que la muchacha (ha quedado) así hasta el día de hoy.
Ahora es conveniente para vosotros que conozcáis el final de Ptolomeo. 136 Se encerró en sí mismo y se lamentaba día y noche por lo que había ocurrido, y a causa de las muchas lágrimas que derramó quedó ciego. Tomó la decisión de levantarse y ahorcarse, mas he aquí que a la hora nona de aquel día, cuando se encontraba solo en su dormitorio, vio una gran luz que iluminaba toda la casa y oyó una voz que le decía: 137 «Ptolomeo: los vasos de Dios no han sido dados para la ruina y la corrupción. Era necesario que tú, que has creído en mí, no profanaras a mi doncella, en la que deberías ver una hermana, pues yo soy para vosotros dos un solo Espíritu. Levántate, sin embargo, y vete deprisa a casa de Pedro, el apóstol. Allí verás mi gloria, y él te aclarará este asunto».
Ptolomeo no se descuidó un momento, y ordenó a sus hombres que le 138 mostraran el camino y que lo llevaran hasta mí. Cuando estuvo en mi presencia contó lo que le había ocurrido por el poder de Jesucristo, nuestro Señor. Entonces  comenzó a ver con los ojos de su cuerpo y de su alma, y muchos pusieron su esperanza en Cristo. Él les causó un bien procurándoles graciosamente el don de Dios.
Luego murió Ptolomeo; abandonó la vida y se fue hacia su Señor. 139 Y cuando dispuso su testamento, inscribió en él un lote de tierra a nombre de mi hija, ya que por su medio había creído en Dios y obtenido la curación. Yo, a quien había confiado la administración, ejecuté todo diligentemente. Vendí el campo [...] y Dios solo sabe que yo ni mi hija [...]. Vendí el campo, y del producto no me he quedado con nada, sino que todo lo he repartido entre los pobres.
Sábete, pues, ¡oh servidor de Jesucristo!, que Dios 140 gobierna a los suyos y prepara a cada uno lo que le es bueno, aunque pensemos que se ha olvidado de nosotros. Ahora, pues, hermanos, hagamos penitencia, vigilemos y oremos, y la bondad de Dios dirigirá sus ojos sobre nosotros, mientras por nuestra parte ponemos en ella nuestra esperanza.
Pedro pronunció estas palabras, y alabando el nombre 141 del Señor Cristo, distribuyó a todos el pan. Cuando lo hubo repartido, se levantó y entró en su casa.
Hecho de Pedro.
 
Fuente: Textos Gnósticos - Biblioteca Nag Hammadi II, por Antonio Piñero. Editorial Trotta

 Nota: la numeración corresponde a las páginas del manuscrito

Vía: http://escrituras.tripod.com/Textos/HijaPedro.htm
 

¿Qué es un "contramilagro" y para qué sirve?

Hoy, 31 de mayo, dia de Santa Petronila, hija de Pedro, apóstol de Jesús. Cuenta la historia que Pedro andaba curando enfermos por donde quiera que va en Jerusalén, uno de los presentes le reprocha que en su misma casa su propia hija yace en la cama paralítica de medio cuerpo.

Al solo efecto de no decepcionar la fe de los que le observan y le escuchan, Pedro accede a sanar a su hija, si bien acto seguido, realiza lo que podríamos denominar un contramilagro que retorna a la joven a su situación anterior y la postra de nuevo en cama.

Preguntado por el porqué de tan extraña actuación, el apóstol se justifica con las siguientes palabras:

“¡Por la vida del Señor que esto es útil para ella y para mí! Pues el día que nació tuve una visión en la que Él me decía: “Pedro, hoy ha nacido para ti una gran tentación. Tu hija causará daño a muchas almas si su cuerpo permanece sano”. Mas yo pensaba que se mofaba de mí. Cuando la muchacha tuvo diez años, muchos sufrieron escándalo por su causa. Un gran hacendado, Ptolomeo, que había visto bañarse a la muchacha y a su madre, envió por ella con la intención de hacerla su esposa. Pero su madre no quiso. Ptolomeo insistió y no pudo esperar [...]

Los siervos de Ptolomeo trajeron a la muchacha, la dejaron delante de la puerta de la casa y se fueron. Cuando caímos en la cuenta, su madre y yo bajamos, descubrimos a la muchacha y que todo un costado de su cuerpo, desde los pies a la cabeza, había quedado paralizado y enjuto. La recogimos y alabamos al Señor que había librado a su sierva de esa mancha, de la vergüenza y de [ilegible] Este es el motivo por el que la muchacha ha quedado así hasta el día de hoy” (HijPd. 131-135).

https://www.religionenlibertad.com/santa-petronila-hija-san-pedro-que-sabia--29457.htm

miércoles, 23 de mayo de 2018

Dormir sentado

Jesús: 
«Se descansa muy bien en estos bancos provistos de buenos respaldos. Incluso os digo que los hombres prolongarían su vida corporal por una tercia parte, si –en el sentido de sanidad natural– construyeran buenos bancos y sillas de reposo, del estilo como los ves aquí - en vez de camas horizontales... Porque con el reposo horizontal la circulación sanguínea sufre un cambio demasiado importante entre el día y la noche, provocando desde tierna edad mucha clase de dilaciones y alteraciones en los órganos nutritivos y digestivos. Pero en ésta posición de descanso todo permanecerá en el mejor equilibrio.
 

Abrahán, Isaac y Jacob durmieron todos únicamente en ciertas sillas de brazos, pues no conocían un reposo horizontal, y con la acostumbrada sobriedad de su modo de vida alcanzaron una edad muy elevada, y eso con toda fuerza anímica. Pero cuando más tarde los hombres ya no se preocupaban de eso, la duración de su vida disminuyó a la mitad de años.
 

Lo más desventajoso es el reposo horizontal para las mujeres embarazadas; primero porque ya el feto queda deformado y débil, y segundo, porque en general sus partos laboriosos y conflictivos son una consecuencia del reposo horizontal... Esto os lo digo respecto a la salud corporal... pues el que hace caso a mis Consejos también sentirá las buenas consecuencias corporales...Además, en el verano deberíais dormir al aire libre y no en habitaciones, cabañas y chozas enmohecidas - y pronto percibiríais las buenas consecuencias de mi Consejo. Sólo en invierno son necesarias habitaciones limpias y secas, moderadamente calentadas. El que vive así, según el orden original, y que come y bebe sobriamente, tendrá muy poco que ver con médicos y farmacias».

Fuente: gej05.196.6-8

sábado, 12 de mayo de 2018

¡Aquel que no tiene amor es un pecador!

Jonatán y el Niño Jesús

Después de haberse recuperado un poco de su asombro ante la disertación del Niño, Jonatán dijo a José: 

—Te digo que estaba decidido a quedarme hoy y mañana contigo, pero temo que no pueda cumplir mi propósito, porque ahora me parece todo demasiado santo.

Me parece como si estuviera en la cresta de una montaña muy alta donde el encanto del panorama seduce a los sentidos, pero donde, inmediatamente, el aire más puro me dice:

Animal humano de carga, pesado e impuro, ¡vete pronto a tu patria maloliente!, porque aquí, donde en el éter más puro se mecen los espíritus más puros, no hay sitio para almas impuras.

¡El gran profeta Moisés fue tan puro! Y aun así, cuando quiso ver al Señor, Este le dijo:

No podrás ver mi faz porque un ser humano no puede verla y vivir al mismo tiempo.

¡Y el mismo Señor, el anunciado de todos los profetas, se encuentra ahora aquí, en la plenitud de su Gloria!
¿Cómo podría yo ser capaz de soportar su presencia visible aún más tiempo, teniendo en cuenta que soy pecador inveterado contra la ley de Moisés.

Le dijo José:  

—Amigo mío, veo que conoces la ley esencial. Por eso no comprendo por qué prefieres volver a tu casa, en vez de observar esta ley de manera viva.

Ama al Señor con todas tus fuerzas y no recuerdes continuamente tus pecados. ¡Sabe que de esta manera agradas más al Señor que con tus continuos lamentos!

Espera hasta que el Niño insinúe que te vayas... Sólo si esto ocurre, puedes suponer que eres indigno de Él.

Mientras no sea el caso, ¡quédate! Pues, aquí estas verdaderamente en casa, ¡mejor que en cualquier otra parte!

En aquel momento el Niño se acercó y dijo:

¡Muy bien José, que le hayas reñido por ser tan obstinado y no querer quedarse aquí, pese a que le quiero tanto!

Y, dirigiéndose a Jonatán, continuó:

¿Es posible que realmente no quieras quedarte aquí? ¿Qué mal te hacemos para que quieras marcharte?

Mi Dios y mi Señor, soy un pecador demasiado grande ante la ley de Moisés!

¿Cómo es eso? ¡Yo no veo pecado alguno en ti! ¿Sabes quién es un pecador? Te lo digo: ¡Aquel que no tiene amor es un pecador! Pero tú tienes amor, ¡de modo que ante mí no eres pecador! ¡Todos tus pecados ya te los perdoné, porque, desde todas las eternidades, soy el Señor de Moisés!

Con lágrimas en los ojos Jonatán decidió quedarse; se acercó al Niño y lo acarició.

ijes.172



miércoles, 9 de mayo de 2018

Vine al mundo

ij 104.7
«Quien viene a Mí con humildad, a él le será perdonado todo, aún si hubiera pecado más veces que granos de arena hay en el mar e hierbas en la Tierra. 

Os digo que aún antes de que esta Tierra estuviera creada, Yo sabía de vuestros pecados y ya os los perdoné mucho antes de que vosotros existieseis. 

Oh, queridos hermanos míos, ¡no temáis nada por Mi parte! ¡Pues os amo a todos de tal manera que incluso un día moriré por vuestra causa! 

Por eso no alimentéis el menor miedo ante Mí, porque aun si Me hubierais maldecido, no os habría condenado sino llorado por la dureza de vuestros corazones. 

¡Acercaos, pues, para que a cambio de haberme difamado un poco Yo os bendiga!»

Jesús de Nazaret
ij 237.16-20