martes, 28 de marzo de 2017

La Muchacha de las estrellas

7 de marzo de 1847

1 ¡Sí, sí, solo escribe! Yo quiero decir solo cosas justas y buenas. Pero aquí tenemos que comportarnos muy cuidadosamente, porque esta muchacha es muy sensible y se irrita muy rápido, si es que no se le dice cosas agradables y bonitas, y en buen cristiano. Ella ha leído ya muchos clásicos y sabe diferenciar al tercer Endung del cuarto, y tiene más complacencia en el tiempo pasado a mediano plazo que a largo plazo. Y el tipo unificador le suena mejor que el indicador. A ella también le gustan pasajes elevados o sublimes, en especial cuando son algo oscuros e inefables, o graciosos.

2 En estos puntos tenemos que tener mucha consideración si es que queremos hacerle algún servicio con esta Palabrita. Por eso escribe nomás, ¡pero que sea sublime y además algo picante y gracioso! De lo contrario nosotros no le gustaremos mucho a ella, en especial como se dijo en los previos comentarios que fueron algo necesarios. ¡Y con esto, manos a la obra!

3 Había una vez una muchacha que vivía adornada en su corazón, así como estaba adornada el cinturón brillante del Orión. Ella sollozaba en las noches y lloraba cuando dormía. Únicamente en el día se la veía reír a menudo y bromeaba con todas las estrellas del Cielo que ella podía ver durante el día. El cielo límpido no le ofreció ninguna estrella durante el tiempo de la noche, y pasaba las horas nocturnas durmiendo sin tener sueños.

4 ¡Oh, aquí el día le parecía mágico todos los días! Porque era solo el día, y no la noche, quién le daba todo a la rara muchacha, cosa que solo la noche (la madre alimenticia de la tierra) da a los que tienen sueños. Oh, amorosa hijita, ahora adivina tú que vienes del seno de las estrellas y en donde ninguna noche presiona los campos polvorientos de los mundos que son iluminados, ¿quién es esta rara muchacha?

5 Mira, Yo sé bien que no podrás responder a Mi pregunta con facilidad. Sin embargo Yo tuve que darte esta pregunta aquí para que con esta Yo pueda mostrarte claramente el abrigo de la Sabiduría y sepas qué difícil es iluminarlo en el corazón, en donde ya muchas plantas terrestres han echado raíces.
 
6 Y a pesar de todo tú deberías conocer bien a esta rara muchacha, porque está mucho más cerca a ti que lo que puedas o quieras creer aquí. Por eso Yo Mismo quiero date la respuesta a la pregunta.
(Nota del traductor: Querido lector, ¿no deseas adivinar la respuesta del Señor, ahora mismo antes que continúes leyendo?)
¡ Y bien, entonces escúchame, Mi amorosa hija de las estrellas! 
La rara muchacha es el Amor divino en el corazón humano, es espíritu, es el mismo Ser proveniente de Mí que vive eternamente.

7 Antes Él vivía completamente en el hombre y tejía en los corazones los hilos luminosos que conducían a la vida eterna. ¡Esto era para esta rara muchacha un día maravilloso! Pero ahora se le ha hecho de noche a ella; y mira ¡ella solloza fuertemente; muy pronto sus ojos se pondrán a dormir en la oscuridad, y entonces allí llorará la rara muchacha en el dormir oscuro de la vida!

8 ¡Por eso, oh mi amada hijita, procura vivificar a esta rara muchacha en tu educado corazón cada vez más y cada vez más! Entonces así reirás siempre en el día alegre eternamente dentro del corazón y estarás feliz de sobre manera.

9 ¡Esto te lo desea tu Padre, Tu Santo Padre, para el día eterno del nuevo nacimiento del espíritu del Amor y de la Verdad, por la eternidad! Amén.

Fuente: dadi 2.47.03.07 , Dádivas del Cielo, tomo 2, recibido el 7/marzo/1847 por Jakob Lorber

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