Evangelio del ayuno
- Ayunar con un buen propósito: No solo abstenerse de comida, sino hacerlo con un propósito elevado.
- Orar y ayunar para liberar y elevar el alma.
- No confiar solo en el ayuno y la oración para la salvación, sino creer en Él y hacer la voluntad del Padre.
- Practicar el amor al prójimo: Quien da con generosidad ayuna verdaderamente.
- Compartir con los demás: Dar según lo que se tiene, acumulando tesoros en el cielo.
- Abstenerse del pecado por amor a Dios y al prójimo.
- Evitar el exceso y la glotonería, pues van contra el verdadero ayuno.
- Apartar la mirada y refrenar el deseo carnal para mantener la pureza.
- Perdonar y reconciliarse con quienes han ofendido.
- Hacer el bien a quienes han hecho daño y bendecir a quienes maldicen.
- Evitar palabras dañinas como calumnias, difamaciones, vulgaridades y mentiras.
- Negarse a sí mismo, cargar con paciencia la propia cruz y seguir a Cristo.
- Ser prudente con la alimentación, especialmente con la carne, para conservar la salud.
- Aceptar la comida ofrecida por otros sin excesos ni supersticiones.
- Orar en espíritu y en verdad, desde el corazón, sin murmullo vacío ni pagos a intermediarios.
- Cumplir los mandamientos de Dios y hacer Su voluntad por amor a Él.
- No adorar a Dios con rituales externos, sino con acciones justas y constantes.
- Contemplar las obras de Dios, reconocer Su amor y crecer en sabiduría.
Fuente: Sobre el verdadero ayuno
https://jakoblorberperu.blogspot.com/2025/02/sobre-el-verdadero-ayuno.html
Obra original: GEJ 7.85
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