El discurso de Adán

Sobre el llamativo Discurso de Adán (ver anexo más abajo) tenemos que comentar que el plan de Dios era salvar a los rebeldes, empezando con la cabeza de la rebelión. Rebelión que sucedió antes de la creación del universo material. El alma de Adán estaba destinada como vehículo de salvación del espíritu líder. Y a través de la descendencia de Adán encarnarían todos los otros espíritus rebeldes que se sumaron a la rebelión mencionada y que nacerían en la Tierra. Se ha calculado que desde Adán hasta el día de hoy han encarnado unos 100 mil millones de humanos.

Al primer espíritu caído no le gustó el "vehículo" Adán (el alma de Adán), por eso Dios tuvo que dividir el alma en dos, la parte tierna lo puso en un cuerpo físico masculino y la parte dura, la puso en un cuerpo femenino. Cuando el espíritu rebelde se dio cuenta que fue puesto en un cuerpo más débil y no pudo controlar a Adán, entonces también abandonó disgustado el cuerpo de Eva y quiso destruir las dos almas (de Adán y Eva) y tomó forma de serpiente que sedujo a la pareja.

Cabe decir que Dios colocó a otros espíritus en su reemplazo y que también tenían que ser salvados de la cárcel de la materia. Y estos dos espíritus que reemplazaron al primer habitante (es decir Lucifer) se dejaron seducir por la serpiente y allí empezó el calvario de la humanidad.

La humanidad perdió el paraíso y el proceso de salvación se perturbó. Por eso no quedó otra cosa que el Mismo Hijo de Dios (el Amor de Dios) tuviera que encarnar en Jesús para salvar a todos los espíritus caídos. Eso sucedió hace unos 2000 años en donde se consumó la obra de salvación.

Ahora, regresando a la pregunta del discurso de Adán en el capítulo 40 del tomo 1 de la obra "El Gobierno de Dios", este discurso no lo cuenta Lucifer, sino es la reminiscencia que dejó en el alma de Adán. Igualmente, todos los que hemos sido rebeldes y nos hemos ido contra Dios en el cielo espiritual y ahora hemos encarnado en la Tierra tenemos esa reminiscencia en nuestra alma. Observemos si durante nuestra infancia hemos tenido alguna tendencia a la maldad, tendencia que se manifiesta sin que nadie nos haya inculcado la maldad. Veamos a los niños agresivos "como por naturaleza" sin que hayan tenido una mala educación.

El Señor nos revela estos secretos para que tomemos en serio nuestro camino de regreso al Padre. Para que sepamos que todos somos pecadores y que la única forma de retornar es a través del arrepentimiento y el amor para con nuestro Padre Santo en el Cielo y para con todos sus Hijos que viven en la Tierra.


Por eso cuando Adán despierta de su "trance" no recuerda nada de lo  hablado y por eso dijo: "Si os he dado algo de bueno, esto no viene de mí sino de que el Señor os lo ha dado." (GobD1.41.5).  En otras palabras fue una revelación de Dios puesta en Adán para mostrar el camino del Amor para con nosotros.


Fuente: El Gobierno de Dios, tomo 1: https://jakoblorber.webcindario.com/audiolibro/Libros/Gobierno%20de%20Dios%20-%20Tomo%201.htm

Anexo:

Capítulo 40. Adán habla sobre su caída

1. Adán, al enterarse, se alegró sobremanera porque vio lo mucho que mi Amor era por encima del amor de todos los hombres. Sobre todo estaba sorprendido porque de esta manera le quedó claro que mi Amor incluso había penetrado en las profundidades de la maldición, del ámbito de la ralea de la serpiente. Sobremanera conmovido, pronunció un discurso que se mantuvo famoso hasta el diluvio, de boca en boca, sin haber sido anotado:

2. «Hijos míos, ¡abrid vuestros ojos para abarcar los campos extensos de la Tierra que, hasta dónde llega la vista, en todas partes ya esta habitada con mis hijos bendecidos!

¡Mirad también todas estas oscuras llanuras extensas en las profundidades y, en dirección del levante, mirad aquella montaña que continuamente está escupiendo fuego!... ¡Abarcad toda la Tierra, si podéis hacerlo, y miradme a mí –– al primer hombre en esta Tierra... Y os digo más: Miradme a mí, el que debía ser el primero... el que como criatura en el espíritu31 precedió a toda criatura física... el que brillaba más que todos los Soles –– ¡y yo quise ser mayor que Dios!...

Y Dios me mostró el Poder de su Santidad, me arrojó en las profundidades insondables del mar de su cólera donde me lanzó de una ira a la otra. Habrán pasado eternidades y más eternidades pero, dentro de mi nulidad, en toda la infinitud insondable no pude encontrar lugar alguno como punto de apoyo.

3. Cuando de esta manera caí de una infinidad a otra, durante eternidades y más eternidades, empecé a darme cuenta de la Grandeza de Dios y de su infinito y eterno Poder –– y vi la vanidad de mi pretensión.

4. Entonces pensé: “¿De qué me sirve ahora mi comprensión? Ahora me encuentro demasiado lejano de Dios para que Él todavía pudiera tener la más mínima noción de mí... porque en esta nada infinita no puede reinar sino el eterno olvido de Dios... Durante eternidades he caído de un foco de su ira a otro, donde continuamente me asaltaban oleajes de fuego infinitos, y llamaradas vastas chupaban de mis entrañas que me quemaban más que unas placas de mineral candentes al blanco... Ahora ya he caído infinitamente lejos incluso de las corrientes de la ira de Dios... ¿Dónde, pues, se ha quedado el Dios enojado y dónde me he quedado yo? –– ¡No hay sino la noche eterna e insensible!”.

5. Cuando estaba penetrado de tales pensamientos de arrepentimiento, de repente observé a un ser parecido a mí que se me estaba acercando con la rapidez del rayo, bajando flotando de las alturas eternas.

Este ser me cogió firmemente de la mano, me miró con gran amabilidad y me dijo: “Lucifer, pobre espíritu caído, ¿me conoces?”.

6. Y yo le respondí: “¿Cómo podría reconocerte en esta nada vacía y oscura? Pero si pudieras aniquilarme como algo que nunca existió ni nunca existirá, ¡entonces hazlo y te lo agradeceré de antemano para que después de mi exterminación no tengas que volver a tus alturas desconocidas para mí, sin la expresión de mi gran gratitud!”.

7. Pero el ser me respondió: “No he venido para aniquilarte sino para rescatarte y volver a llevarte allí desde donde te alejaste por tu soberbia pecaminosa”.

8. Y le respondí: “Haz lo que puedas, ¡pero ten en cuenta las dimensiones de la ira de Dios! Porque yo fui grande y me quede reducido a nada. Por eso, y aunque tu origen fuera aún más sublime que el mío, sé consciente de que Dios es eterno e infinito, y lleno de ira llameante”.

9. A eso el ser me respondió: “¿Es que nunca has aplicado una medida al Amor de Dios? Ve: Aunque las dimensiones de las corrientes de la ira sean enormes, pero su Amor llega incluso allí donde las mayores corrientes de la ira ya se han agotado para siempre en los eternos confines de la infinidad donde le sigue una segunda infinidad”...

10. “Mira”, le respondí, “cuando todavía fui un príncipe de toda Luz, se me había mostrado una llama bastante mate, señalándome que la adorase porque se trataba del eterno Amor de Dios. Pero yo, dentro del brillo de mi irradiación, no lo podía creer y me vi muy por encima de esta llama tan floja.

A eso me asedió la ira de mi ente luminoso y me encendí aún más y, con mi brillo, quise ahogar esa llama del todo... Pero entonces me alcanzó la ira divina y fui arrojado aquí a este oscuro vacío eterno donde llegué después de eternidades”.

11. De repente vi aquella pequeña llama flotar encima de la cabeza de este ser que me dijo: “Lucifer, ¿me reconoces ahora?”.

Y le respondí: “Sí, Señor, ¡te reconozco! Tú eres el Amor de Dios y abarcas más que las corrientes infinitas de su ira. ¡Mírame dentro de tu gran Gracia y consiénteme un punto de apoyo, para que pueda encontrar paz en este vacío eterno!”.

12. Entonces salió una lágrima del ojo claro del eterno Amor –– una lágrima que cayó en los oscuros espacios de la eternidad donde se volvió un gran mar. Y el Amor echó vaho sobre las aguas en la profundidad y estas se partieron en infinitamente muchas gotas.

Después, la pequeña llama encima de la cabeza del eterno Amor se extendió y, en un solo instante, encendió todas las gotas y las convirtió en un sinnúmero de Soles... y en el calor del eterno Amor los Soles chisporrotearon Tierras, y estas sus Lunas.

13. Y desde el centro de la lágrima de Dios subió flotando esta Tierra, hacia mí, y el Amor la bendijo y le echó vaho... Y la Tierra florecía como un jardín, pero aún no había seres vivos. Luego el Amor miró a la Tierra y en seguida rebosó de toda clase de animales, en las aguas, en la tierra firme y en el aire.

14. Todo esto lo vi, y ahora, por la Gracia del Señor, soy consciente de ello.

Cuando la Tierra conforme a la Voluntad del Amor de Dios y el eterno Orden estuvo arreglada de esta manera, entonces el Amor alzó su vista a las alturas de Dios y dijo:

15. “Poderes santos del Padre, creemos juntos al hombre y démosle un alma viva, para que aquello que cayó encuentre un punto de apoyo y se humille ante Ti, ante Mí y ante el Poder de nuestra Santidad”.

16. A eso sonaron truenos de los eternos espacios, y los truenos eran la voz de Dios que solamente el Amor podía comprender...

Acto seguido, de arcilla más fina, el Amor formó estos pies que ya me están portando durante más de novecientos años y formó estas manos y, ¡heme aquí!, el Amor me formó tal como ahora estoy delante de vosotros.

17. Ahí estaba yo, pero muerto, y no había ni la menor reacción ni el menor movimiento en mí. Después el eterno Amor se inclinó sobre esta forma muerta y, mediante su vaho vital, me insufló un alma animada en mis entrañas... De esta manera tuve vida como la tengo ahora –– yo, el primer hombre en la extensa Tierra, ante la gran Creación... pero esta no me dio el menor estímulo porque me cansaba de mi existencia milagrosa; pues, no podía entender por qué, cómo, cuándo y de dónde había venido, porque mi forma a pesar de ser animada no podía ver al eterno Amor creador.

18. A continuación el eterno Amor hizo que la forma se tumbara y entrara en un primer sueño profundo en el que me habló: “He aquí tu morada. Habita el corazón de este hogar vivo que Yo he preparado para ti. En él encontrarás un gran tablero32 bien preparado en el que con trazos llameantes siempre te será indicada la Voluntad de Dios. ¡Hazle caso, pero desatendiendo tu propia voluntad y, sobre todo, aceptando la Voluntad de Dios!

19. Este es el camino en el que quiero guiarte para tu regreso. Nunca mires por ti, sino mira siempre el tablero de Dios; entonces vivirás eternamente conmigo para reinar desde mi mismo trono sobre la infinitud.

Pero, ¡ay de ti si caes otra vez, porque entonces incluso el Amor te resultará una maldición! Entonces daré al hombre otro espíritu que, por ahora, surgirá de Mí; mientras que tú tendrás que abandonar este punto de apoyo durante eternidades y no tendrás otra alternativa que aquella del fuego eterno en la ira de Dios y en la maldición del Amor.

20. ¡Sé consciente de lo que esto significa! Pues, hay medios para calmar la ira de Dios mediante la intervención del Amor. Pero una vez que incluso el Amor empiece a maldecirte, ¿quién, entonces, va a protegerte contra la eterna ira de la Divinidad? ¿Y cuál podrá todavía ser el enlace entre la ira de Dios y tú? –– ¡Te digo que no habrá otro sino el juicio y la condenación!

Tú eres una obra de Dios surgida de Mí. Pero ¿dónde podría haber un ser que se atreviera profanar la Magnificencia de Dios? Una obra debe realizarse conforme a la Voluntad del Poder libre de la eterna Santidad de Dios; y para que en tu interior puedas reconocer su Voluntad y luego atenerte a ella, te ha sido consentido un libre albedrío. Pero si tú no lo quieres así, entonces sobras y, en cuanto el infinito Poder de Dios te arroje a la eterna nada, vas a conocerlo.

21. Porque ante Dios no hay ser alguno que esté considerado, ni aunque se tratara de muchos millones de espíritus como tú; porque Él en cada momento puede crear incontables millones de espíritus aun mucho mayores que tú –– para luego exterminarlos para siempre, caso que no correspondan a su eterna Magnificencia.

22. Por eso, ten en cuenta quién es Dios y lo que quiere, y quien eres tú y lo que debes querer con la libre voluntad que te ha sido concedida, para que en ti se manifieste la gran Magnificencia de Dios –– como también en todos aquellos33 que surgieron de ti y que cayeron junto contigo.

23. Mira la extensa tumba de la Tierra y las de los demás mundos astrales... Ahora voy a quitarte la gran carga de aquellos que cayeron junto contigo y la deposito en la Tierra y todas las estrellas... Y no habrá ni una mota de polvo que en ellas flote en vano... y la materia hospedará seres como tú”.

24. Y ved, el Amor tomó al espíritu y le introdujo en la forma durmiente; y el espíritu se encontraba a gusto en mí, viendo que estaba bien acogido y liberado de aquel gran peso que tenía que portar durante tanto tiempo, mientras que ahora se encontraba portado en la morada viva que el eterno Amor le había preparado.

25. Cuando de esta manera me había vuelto uno con el espíritu, el eterno Amor me despertó y me encontré como hombre único frente a toda la Creación inconmensurable. Pero, no vi a nadie sino a mí mismo, a las hierbas, los arbustos y los árboles, más el Sol en el amplio firmamento azul. Viendo esto, empecé a inquietarme, y en la búsqueda de compañía abandoné el lugar en el que me hallaba –– pero sin encontrar ni un solo ser que se pareciera a mí...

26. Cuando me cansé de buscar, de nuevo me tumbé en el suelo y me dormí, y tuve un sueño encantador; pues, en el centro de mi corazón vi a un ser maravilloso que me dijo:

27. “Mírame, soy bonito y encantador y tengo una forma igual que la tuya a la que puedo abarcar fácilmente con la vista. Aunque antes mi apariencia fue mera luz que en su exuberancia emitía sus rayos a lo largo de los espacios infinitos donde finalmente se consumía, nunca pude percibir mi forma; pero sí, en mi luz, podía revelar infinitamente muchas formas.

Ahora las formas en las cuales me veía multiplicado infinitamente y en las que me reconocía se me han quitado; pero en cambio, ahora a mí mismo se me ha dado una forma que, además, es mucho más bonita que toda mi antigua luz. Me complazco tanto en esta forma que tengo un gran placer en mí mismo; pues, me amo a mí mismo y también tú me amas... Dentro de mí siento una gran avidez por mí, y te puedo atraer hacia mí cuando quiera, y siempre tendrás que seguir al impulso de mi avidez”.

28. De modo que veis, yo mismo me complacía mucho. Y como dentro de esta complacencia me dormí más y más profundamente, vi una mano luminiscente que penetró hasta el centro de mi corazón donde agarró a mi segundo yo.

Al principio mi segundo yo se opuso, pero pronto se rindió a los dedos poderosos del Amor de Jehová; pues, la mano luminiscente era la mano del eterno Amor.

29. Luego el poderoso dedo de Dios rompió una costilla de mi segundo yo, se introdujo en su interior y rápidamente sacó un gusano de sus entrañas. Acto seguido volvió a cerrar el lugar donde el poderoso dedo había abierto el camino para la extracción de la avidez egoísta.

Después de esta intervención el aspecto de este mi segundo yo ya no era tan fascinante como antes, su forma era igual a la mía y yo ya no me sentí seducido por él, sino que los dos fuimos atraídos por el eterno Amor.

En esto vi que el espíritu entró en un sueño en que se repartió para introducirse en todas las partes de mi cuerpo, con lo que nos volvimos perfectamente uno.

30. De repente me despertó una voz muy suave que era la del Señor: “Adán, hijo de la Tierra, ¡despierta y ve a tu compañera!”.

Y, viendo a Eva delante de mí, me quedé feliz sobremanera. Pues, vi a mi segundo yo salido de mí que se complacía en mí... y esta su alegría fue el primer amor que experimenté –– yo, el primer hombre, no nacido... pues, vi por primera vez a mi mujer amada, y la amaba con un amor puro en el ámbito del eterno Amor de Dios, en toda plenitud de la primera vida.

31. Ved, en tal emoción sumamente dulce permanecí durante tres días y tres noches, hasta que repentinamente sentí cierto vacío dentro de mí, sin tener la menor idea cómo interpretarlo.

32. Mi corazón parecía encontrarse en un desierto y la boca se me había quedado seca.

Entonces de repente se presentó el eterno Amor ante mí y, con cariño, me fortificó.

Y tras haberme echado vaho, me dijo: “Adán, veo que tienes hambre y sed, y a tu mujer que se llamará Eva le pasa lo mismo. Por eso, ve los árboles que ahora voy a bendecir; porque los frutos de estos árboles los podréis comer para el bien de vuestro cuerpo y de vuestra alma. Únicamente de aquel árbol de allí del centro del jardín no debéis comer antes de que Yo haya vuelto para bendecíroslo; porque el día en el que comas de este árbol incubarás la muerte.

Seguro que serás tentado, pero mantente firme hasta incluso en la tercera tentación, porque de esta manera destruirás al gusano de la muerte que está royendo el mismo árbol, y purificarás a Eva... y junto a ti, con ella y con todos los demás que surgieron y aún surgirán de ti, les prepararás una vida eterna en Dios, totalmente libre y sumamente bienaventurada.

33. Ve, por eso hice lo que es el tiempo, para que tu tiempo de prueba te resulte corto y la Vida obtenida luchando resulte eterna...

34. Y ve: ¡No tendrás que luchar contra un poder ajeno, sino únicamente contra ti mismo! Yo he hecho que todo te sea sometido a ti –– menos lo tuyo interior, porque ahí Yo no podía ni debía interferir, para que tu vida pudiera volverse propiedad tuya. Siendo así, ¡no desacates este mandamiento fácil de cumplir, sino álzate por encima de ti mismo para poder vivir eternamente!

35. Ve, ese gusano es tu maldad desde sus raíces que lleva en sí el aguijón de la muerte... Por eso, ¡no muerdes en el aguijón del gusano al que extraje de tu corazón antes de Eva ––mientras estabas durmiendo–– y del cual formé a la Eva que amas porque ella surgió de tu amor y su carne de tu avidez! De modo que el gusano, que es tu maldad, sigue siendo en Eva la raíz de la muerte a la que tú debes vivificar mediante tu obediencia...

36. Querido Adán, ve, Yo que soy el eterno Amor de Dios del cual emana toda Vida, te lo digo rogándote: ¡No me eches a perder la gran obra que eres tú mismo!

¡Tú mismo sabes de los tiempos que han pasado desde que te acogí al vuelo en tu caída eterna de la vida a la muerte! Mientras tanto habrían pasado millones de millones de años terrenales, si entonces ya hubiera existido lo que es el tiempo, y no retrocedí ante cualquier cuidado para salvarte... para salvar a mi querido hermano creado... Ante el hecho de que Yo hice tanto, ahora, tú, haz lo poco que queda para hacer: ¡devuélveme a mi querido hermano ––quien eres tú mismo––, para que en Dios, nuestro Padre santo, volvamos a ser un solo Amor! Amén”.

37. Ved, a eso el Amor me dejó solo. Y yo comí, bebí y me fortifiqué –– pero todo esto ya incubando mi desobediencia...

¿Me oís, hijos? –– ¡Me volví desobediente al eterno Amor!

38. La misma Tierra os podría contar de las dimensiones de mi hecho atroz, ¡porque no quedó ni una sola piedra encima de la otra, y la eternidad estaba sufriendo el enorme Poder de la ira de Dios!

39. A eso me oculté llorando lágrimas de arrepentimiento, y el eterno Amor no las ignoró, y también las lágrimas de Eva eran del agrado de Él.

Oh hijos, oíd, ¡el Amor lo arregla todo!

Pero otra vez fallé –– en un día del Señor... y después lloré mucho por mi vileza.

Entonces el Amor me mandó un ángel que me sacó del jardín de la tentación a un país todavía conocido por Set... aunque era un país para la mejora, pero también era para la tristeza tanto como para la alegría.

Porque cuando quité la maldición de la cabeza de Caín ––quien por culpa de mi aguijón de la muerte se había corrompido porque fue un producto del jugo de la manzana manchada de baba del gusano de la muerte–– entonces el Amor del Señor me dio a mi querido Set; y ahora ya hace cien años que este nuevo ángel del eterno Amor de Dios nos trajo a todos aquí a la tierra del conocimiento de Dios y de su eterna Verdad, donde Abel plantó la espada y recogió las moras rojas y blancas de la zarza espinosa.

40. Ahora, hijos, ved el inconmensurable Amor de Dios y lo que ha hecho en mí y en todos vosotros... y lo que aún hará, eternamente...

Por eso sed felices, aunque el eterno Amor afecte a los hijos de Caín. Pero que nadie de nosotros vaya allí para visitarlos, a no ser que el Señor le haya bendecido para tanto y se lo haya mandado explícitamente. Porque todo el terreno de ahí consiste en las inmundicias de los gusanos; de modo que ahora todo el mal está en las mujeres que viven en las llanuras profundas... Por tanto, ¡no os manchéis con ellas! –– Amen».

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