Oración matutina de Adán

"¡Oh, gran Padre Santísimo y llenísimo de Amor, delante de tu Semblante se me ha concedido entrar otra vez a un nuevo día en Tu Santísimo Nombre, lleno de Poder, Fuerza y Magnificencia!

Oh Señor, deja que esté día piense y actúe sobre mí, de tal modo que cuando llegue al atardecer, sople sobre mi con suavidad y diga al final lo siguiente:

¡Adán, regocíjate porque no has apartado tu ojo del Semblante de Jehová y tus pies no se salieron del sendero marcado por el Amor eterno y, así, como el sol recorrió en silencio, brillante y calurosamente a través del firmamento, así siguió tu corazón el soplo suave del Espíritu eterno!

¡Oh Padre, que jamás has retirado tus ojos y oídos de mí, no los retires de mi tampoco hoy, ni nunca, por toda la eternidad!

¡Oh Señor, allí, por donde yo camine hoy, que tú Amor elimine de mi andar todas las piedras del camino para que mis pies no quieran, ni puedan resbalarse y, así, me protejas de caer. Que tampoco ninguna piedra hiera mis pasos a través de algún duro golpe, para que no me impida continuar recorriendo tus caminos con el cuerpo en rectitud!

¡Oh Señor, cuenta mis cabellos en la mañana y no permitas que en la noche falte uno solo y has también lo mismo con cada una de las gotas de sudor para que en la noche ninguna de ellas sea encontrada impura!


¡Oh Señor, bendíceme y fortaléceme, a mí que soy débil, para que yo, con fuerzas tuyas, pueda bendecir en tu Santísimo nombre, hoy y en el futuro, mientras Tú quieras, a mis hijos que Tú me has dado!

¡Padre Santísimo, escucha mi débil petición, en el nombre de todos tus hijos y en el de todas tus criaturas! Amén."


Fuente: Gobierno de DIos, tomo 1, capítulo 49, recibido por Jakob Lorber.

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