La papa y el café
El Dr. Bayter descubrió el problema de consumir papa. Esto coincide con la Nueva Revelación del Señor a Lorber.
1) Dr. Bayter: "La glucosa (dañina) no viene solamente de la comida chatarra, sino también de la yuca y la papa..." (minuto 21:43)
Saltar al minuto 21:43 ->2) El Señor
“También son malas las patatas (papas) para los niños y las amas de leche, así como para las mujeres embarazadas, y todavía peor es el café. Pero la ceguera no ve nada y consume ambos con avidez, por lo que los niños se vuelven raquíticos y, finalmente, también los hombres y las mujeres. Pero esto no importa nada a quienes están ciegos, pues si consumen alimentos nocivos aún peores; ¿por qué, entonces, no consumir también estas dos clases de veneno menos fuertes?”
Fuente: GEJ01.242
Capitulo completo:
CAPÍTULO 242. El secreto de la fuerza vital. Efecto purificador de la enfermedad y de la dieta. Importancia para los niños de una alimentación adecuada. Las prescripciones mosaicas de dieta. Advertencia contra el consumo de fruta dañada o verde, de patatas y de café
1. Cada vez que el alma pide alimento material para su cuerpo y lo consigue, recibe también junto con él una legión de espíritus algo más libres pero todavía malvados e impuros que le tienen que ayudar luego en el desarrollo posterior de su cuerpo.
2. Pero poco a poco estos espíritus se asocian entre sí y en seguida forman almas particulares e inteligentes de su propia índole. Una vez llegados a este grado, los espíritus se desentienden del alma legítima del cuerpo y empiezan a arreglarlo de la forma que les parece más adecuada para su propio bienestar.
3. Una vez que consiguen un grado elevado de bienestar imaginario, lo que fácilmente sucede en casos en que las almas sienten una gran glotonería hacia su cuerpo joven, entonces es cuando se manifiesta en los niños.
4. Para evitar que el niño se vuelva endemoniado, hay que hacerle expulsar todas las impurezas mediante una enfermedad adecuada. O, para no atormentar demasiado su alma débil, se consiente por un tiempo que el alma siga adelante en su cuerpo, medio extraño para ella, aunque sea miserablemente, para que después cada cual, por enseñanzas del mundo exterior y del mundo espiritual interior, procure elevarla a un nivel de comprensión tal que ella, por voluntad propia, empiece al fin a expulsar a los parásitos mediante ayunos y otras privaciones. En casos de parásitos demasiado persistentes puede ser preciso incluso quitarles a las almas el cuerpo entero y formarlas en otro mundo hasta que valgan para la Vida eterna.
5. El mismo motivo tiene la muerte prematura de los niños, tan dolorosa para sus padres. Justamente por esta razón los padres mundanamente ricos deben cuidar muy bien que los alimentos físicos de sus niños sean siempre los adecuados.
6. Si una madre consume alimentos que Moisés determinó como impuros, que no amamante entonces a su niño sino que deje que lo haga otra que consuma alimentos puros, de lo contrario tendrá muchos problemas con el niño.
7. Por este mismo motivo los judíos fueron advertidos por la ley, ya desde Abraham y especialmente por Moisés, sobre cuáles son las frutas y los animales puros; y todos los que respetaban esas leyes nunca tuvieron niños enfermos, alcanzando ellos mismos una edad muy avanzada hasta que, por lo general, morían de decrepitud.
8. En la época actual, en la que cada cual se sirve los bocados más exquisitos y extraños sin pensar si son puros o impuros, hasta el extremo de que en ciertos países lo engullen casi todo mientras no sean piedras o tierra, es un milagro que los ciegos hombres no degeneren físicamente al estado animal, en el que espiritualmente ya se encuentran.
9. Cuando los niños de tierna edad se ven afectados por diversos males, la principal causa perceptible es la alimentación inadecuada, por medio de la cual se introducen en el cuerpo demasiados espíritus malvados e impuros. Para salvar el alma hay que librarla de esos espíritus malvados; y en casos extremos en los que no haya otro remedio, librarla incluso del joven cuerpo. Y los culpables son los padres por no seguir, en su ceguera imperdonable, el consejo divino de la Sagrada Escritura.
10. Mirad, todos los años envío a mis ángeles para que cuiden todos los árboles frutales cuyos frutos sirven de alimento a los hombres. Ninguno debe llegar a la madurez mientras todavía quede algún espíritu impuro en él, razón por la cual mis ángeles hacen que tales frutos caigan del árbol todavía verdes.
11. El mismo cuidado se tiene con toda clase de plantas y cereales destinados a alimentación humana.
12. Pero el hombre ciego no solamente no lo sabe, sino que, como si fuera un pólipo, engulle todo que le parece rico y se extraña si de repente cae enfermo y se vuelve apático, fatigado y miserable.
13. También son malas las patatas para los niños y las amas de leche, así como para las mujeres embarazadas, y todavía peor es el café. Pero la ceguera no ve nada y consume ambos con avidez, por lo que los niños se vuelven raquíticos y, finalmente, también los hombres y las mujeres. Pero esto no importa nada a quienes están ciegos, pues si consumen alimentos nocivos aún peores; ¿por qué, entonces, no consumir también estas dos clases de veneno menos fuertes?
14. Todavía explicaré una vez más a los hombres cuáles son los alimentos provechosos para ellos; si siguen las instrucciones, entonces se volverán sanos y continuarán estándolo. En caso contrario: ¡que perezcan como fieras en el desierto!
15. ¡Pero basta ya de estas explicaciones tan necesarias y volvamos a lo esencial!
— Fin del tomo 1 —

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