¿Cuál es el sentido de la vida?
El Señor explica por qué la vida terrenal es un período de prueba y cuáles son las virtudes necesarias para alcanzar la plena regeneración espiritual y llegar a ser hijos de Dios.
Dios ha establecido el mundo como un lugar de prueba para la vida humana.
Durante esta existencia, cada persona debe ejercitarse continuamente en cuatro virtudes fundamentales:
- Paciencia: soportar las dificultades sin rebelarse interiormente.
- Mansedumbre: responder sin ira ni agresividad ante las provocaciones.
- Humildad: renunciar a la soberbia y a la propia importancia.
- Amor: orientar la propia vida hacia Dios y hacia los demás.
Jesús añade que estas virtudes deben practicarse por el camino de la más completa abnegación de sí mismo.
El objetivo es alcanzar la plena regeneración espiritual.
Jesús declara que Él mismo ha venido al mundo para preceder a los seres humanos con el mejor y más verdadero ejemplo de vida.
Texto fuente:
«Le dije: “Amigo, deja ir tu irritación por esto. Si este mundo no fuera un lugar de prueba de la vida ordenada por Dios, donde cada ser humano se ejercitara continuamente, con toda paciencia, mansedumbre, humildad y amor hasta su completo renacimiento espiritual mediante la abnegación extrema, entonces Yo mismo no tendría que haber venido a ti para precederte con el mejor y más real ejemplo. Si la gente de esta Tierra quiere convertirse en hijos de Dios para siempre, a la manera de Rafael, a quien conoces bien y cuyo ejemplo puedes seguir, entonces en esta vida de prueba de corta duración también deberían aceptar, con toda paciencia y dedicación la Voluntad del Padre omnisciente: los medios que Dios determina para alcanzar esta meta suprema de la vida.»
Fuente: GEJ 10.6
Leer capitulo completo
Comentarios
Publicar un comentario